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Beat, Pop, Rock, Blues, Folk, Psicodelia, Progresivo, Heavy Metal …

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James Brown - Live At The Apollo Live At The Apollo se grabó en directo la noche del 24 de octubre de 1962 en el Teatro Apollo del Harlem, Nueva York. El propio James Brown corrió con los gastos de la grabación para superar las reticencias de su discográfica a publicar un álbum que recogiera el espectáculo en vivo del Padrino del Soul. Contra el pronóstico de Syd Nathan, presidente de King Records, Live At The Apollo no solo fué un gigantesco éxito de ventas, sino que popularizó internacionalmente a James Brown, contribuyendo a situarlo entre las figuras más influyentes de la música de los años 60.

James Brown y los Famous Flames

El status de gigante de la música del que goza hoy día James Brown comenzó a labrarse en 1956, cuando el single Please, Please, Please se convirtió en su primer éxito en las listas de Rhythm’n'Blues norteamericanas. Tras dos años y nueve singles sin éxito, James Brown y su grupo, Los Famous Flames resurgieron en 1958 con Try Me, nº 1 en las listas de Rhythm’n'Blues, consiguiendo en esta ocasión cierto impacto entre el público blanco, alcanzando el nº 48 en las listas de éxitos de la revista Billboard.

En los años siguientes, James Brown y los Famous Flames se consolidaron como uno de los grupos punteros de Rhythm’n'Blues, alcanzando nuevos éxitos y desarrollando un espectáculo en directo dominado por el perfeccionismo en los arreglos musicales y las coreografías.

Brown, cuyo estilo vocal de baladista desgarrado resulta inconfundible, acompaña sus apasionadas interpretaciones en directo con una puesta en escena teatral y físicamente agotadora, ofreciendo un show cuidado hasta el mínimo detalle que le valdrá el apodo de “El trabajador más esforzado del negocio del espectáculo” (“The hardest working man in show bussiness”).

James Brown vs King Records

Durante los años 60 eran frecuentes las disputas entre la industria y el artista acerca del curso que debía seguir la carrera de éste último. Por desgracia, el criterio empresarial era el que solía prevalecer, salvo raras excepciones. Pero el de James Brown no era un caso corriente. Después de cuatro años de éxitos ininterrumpidos entre el público negro y algunas modestas incursiones en las listas nacionales de éxitos pop, Brown había desarrollado un espectáculo en directo con entidad propia, una atracción en sí misma diferente de las canciones individuales que la componían. Quien asistía a un concierto de James Brown puede que fuera simplemente a escuchar los éxitos del Padrino del Soul, pero lo que recibía era mucho más que eso.

Para Brown, había llegado el momento de captar ese espectáculo en vinilo y publicarlo, con la esperanza de llegar a un público más extenso que el que venía comprando sus singles. Pero Syd Nathan, de la discográfica King, no creía que nadie quisiera comprar un álbum completo sin canciones nuevas, y se negó a financiar el proyecto. De modo que James Brown costeó de su propio bolsillo la grabación del espectáculo, que finalmente sería publicado (a regañadientes) por King.

El espectáculo de James Brown

James BrownQue el álbum pretende captar un espectáculo en vez de una simple sucesión de canciones queda patente desde el primer momento: la primera pista del disco no es sino la presentación por parte de Lucas “Fats” Gonder, que enumera los éxitos de James Brown mientras la sección de vientos (a ritmo con los vítores del público) responde a cada una de las canciones nombradas. Acto seguido, el grupo de acompañamiento interpreta una breve introducción instrumental, y los gritos del público en un momento determinado parecen indicar que el Padrino del Soul acaba de saltar al escenario.

Pero hay más señales de que se trata de un espectáculo laboriosamente planificado y exhaustivamente ensayado: el final de cada canción se sucede con un breve pasaje instrumental, siempre dominado por los metales, que no da un segundo de respiro al público, acometiendo inmediatamente la siguiente canción. Y aún hay más: hacia la mitad de la actuación, Brown se atreve a interpretar una versión de nada menos que 10 minutos de su éxito Lost Someone1, algo decididamente inaudito en un álbum pop de 1963. Y como si los 10 minutos de Lost Someone no fueran suficientes para dejar claro que ningún aspecto del espectáculo es obra del azar, a continuación tenemos un Medley de 6 minutos que empieza y finaliza con Please, Please, Please e incorpora otros éxitos como I Found You o Bewildered.

Las mejores canciones

Brown incluye en su repertorio del Apollo algunos de sus mayores éxitos, disponiéndolos además en una secuencia destinada a mantener el interés del espectador: Arranca con el tempo medio y la interpretación apasionada de I’ll Go Crazy (1960), baja el ritmo (pero no la intensidad de su interpretación) con la balada desgarrada Try Me (1958), acelera al máximo el compás en la proto-funk Think (1960), vuelve a la balada (más desgarrada todavía) I Don’t Mind (1961), baja aún más el ritmo con Lost Someone (1961), y tras un medley en el que acelera ligeramente, acaba por todo lo alto con su éxito más reciente, Night Train (1962), de ritmo más acelerado que I’ll Go Crazy pero menos que Think.

James Brown - Think (1973)Think es junto a Lost Someone una de las piezas clave de Live At The Apollo. Grabada por primera vez por James Brown en 1960, en aquella ocasión Brown y los Flames ya crearon un arreglo enormemente rítmico sobre la versión original de los 5 Royales de 1957. Pero el potencial “funky” de Think era todavía mayor. Si en su single de 1960 la canción duraba 2’46″, la versión del Teatro Apollo está tan acelerada que no llega a los dos minutos. En una jugada bastante chapucera, la discográfica King imprimió como single promocional Think bajando la velocidad a la grabación para que superara los dos minutos, empeorando la calidad del sonido y quitándole gran parte de su encanto. James Brown volverá sobre Think en dos ocasiones más, grabando nuevas versiones en 1967 y 1973, la última de las cuales culmina la conversión al Funk de la canción de los 5 Royales.

Y no puede dejar de mencionarse que a lo largo de todo el disco, Brown canta en directo sin perder un ápice de la energía de sus grabaciones de estudio. Nadie chilla, grita ni aulla de modo tan desgarrador como James Brown, y el Padrino del Soul demuestra que no le tiembla la voz lo más mínimo a la hora de demostrarlo en persona. Ahora bien, su exaltación no resulta exagerada o histriónica, sino muy sincera. Cuando canta “if you leave me, I’ll go crazy” (si me dejas, me volveré loco) en I’ll Go Crazy, su interpretación parece confirmar literalmente sus palabras.

La importancia de Live At The Apollo

El éxito de ventas de Live at The Apollo superó todas las expectativas: alcanzó el nº 2 en las listas de álbumes más vendidos de Estados Unidos, permaneciendo 66 semanas en listas. La popularidad en las emisoras de radio fué inmensa, siendo a menudo transmitida la cara A en su totalidad, sin interrupciones.

Este gran éxito tuvo importantes consecuencias:

  • Permitió a James Brown gozar de un mayor grado de libertad artística en los años siguientes2 , lo que posibilitó el desarrollo de su personalísimo Rhythm’n'Blues de ritmo frenético que acabaría desembocando en la música Funk.
  • Popularizó a Brown entre el público blanco, primero en Estados Unidos y posteriormente en el Reino Unido y Europa, extendiendo su influencia sobre multitud de músicos que no desaprovecharían sus enseñanzas. Así ocurriría, por ejemplo, con los Who, que incluyeron en su primer álbum de 1965 The Who Sing My Generation dos canciones de Live At The Apollo: Please, Please, Please y I Don’t Mind. O con Van Morrison, que reconocería la influencia de James Brown incluyendo su tema Out Of Sight en el álbum Them Again (1966)

En resumen

Puntos fuertes: James Brown se muestra a sí mismo y a su banda en plena forma, con una interpretación técnicamente brillante y a la vez vibrante. La secuencia de canciones mantiene el ritmo y la atención del oyente a lo largo de todo el álbum. Muchos consideran éste el mejor álbum en directo de la historia.
Puntos débiles: La teatralidad de los interludios instrumentales entre canción y canción suena hoy día bastante desfasada. Por lo demás, resulta difícil poner objeciones a un álbum que roza la perfección.

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Notas:

  1. En la versión en vinilo original Lost Someone resultaba partida por la mitad, finalizando la cara A e iniciando la cara B. La versión en CD recupera Lost Someone de una sola pieza [↩ volver]
  2. Aunque a costa de un brutal tira y afloja con King Records, con incumplimiento de contrato y amenazas legales incluidas, que le impidieron publicar grabaciones con su voz durante casi un año [↩ volver]
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Comentarios (0)Publicado por Sixto el Martes 11 de mayo de 2010

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