




En el año 2004, la revista Rolling Stone elaboró una lista de las 500 mejores canciones de todos los tiempos. En el número 1 se situaba la que da título a este artículo, publicada originalmente en julio de 1965.
¿Podemos considerar, por tanto, que Like A Rolling Stone es la mejor canción de los años 60? Puede ser cuestión de opiniones. La cadena musical británica VH1, en su lista de las 100 mejores canciones de rock de la historia, la colocaba en el puesto nº 4, lo que tampoco está nada mal.
Si nos ceñimos a los datos objetivos, hay otras canciones que vendieron más discos (I Want To Hold Your Hand, Hey Jude …), o fueron más versioneadas (Hey Joe, Louie Louie, Yesterday). En cuanto a las listas de éxitos, en el Billboard estadounidense Like A Rolling Stone fué superada por Help! de los Beatles, que le impidió llegar al nº 1. En el Reino Unido no superó el nº 4.
Más datos: Like a Rolling Stone contiene tan solo cinco acordes sencillos, que en el estribillo se reducen a tres, que según confesión del propio Bob Dylan, están inspirados en La Bamba de Ritchie Valens. En cuanto a las sesiones de grabación, como veremos más adelante, no fueron precisamente ejemplares.
¿Que tiene entonces Like A Rolling Stone para situarse entre las mejores canciones de la historia?
La primera gira británica de Bob Dylan
Entre abril y mayo de 1965, Bob Dylan realiza su primera gira por Gran Bretaña. Todavía tiene más de poeta que de músico, y sobre el escenario se acompaña únicamente por una guitarra acústica y una harmónica que toca con más intuición que técnica. Su último álbum, Bringing It All Back Home ya incorpora instrumentos eléctricos en varios cortes, aunque en las actuaciones en directo, Dylan todavía no traspasa abiertamente las fronteras del Folk. En Inglaterra, Dylan es recibido por todo lo alto. La gira es un éxito, y el ego de Dylan anda por las nubes. Joan Baez1 acompaña a Dylan en su visita a Inglaterra, pero no sube a los escenarios con él. La relación entre ambos tiene los días contados.
Cuando regresa a Estados Unidos a comienzos de junio, Bob Dylan está agotado, y se retira a descansar unos días junto a su futura esposa, la modelo Sara Lownds. Momentáneamente, abandona toda actividad musical. A sus espaldas lleva cansancio, fiestas, drogas, la euforia del triunfo, la tensión de la ruptura con Joan Baez … Por algún motivo, durante la gira inglesa Dylan ha descargado toda su ira escribiendo un relato de unas veinte páginas. De este relato, Dylan extrae la letra de Like A Rolling Stone, toda una ración de vitriolo (plagado, eso sí, de bellas metáforas) dirigido a una persona altiva, llena de vanidad, pero que ha caido de su pedestal. ¿De quien se trata? Hay quien opina que es Joan Baez, cuyo éxito ha sido superado ya por Dylan, premonizando así una hipotética caida de aquella. Otros apuntan a Edie Sidgwick, rica heredera, modelo y actriz malograda por la anorexia y las drogas y compañera de juergas de Bob Dylan y su amigo Bob Neuwirth (más tarde pareja de este). También hay quien opina que la letra se dirige contra el propio Bob Dylan, henchido de euforia tras su triunfante gira y consciente de lo precario del éxito.
El triunfo del Folk – Rock
Mientras tanto, los Byrds van camino del nº 1 con una versión de Dylan, Mr. Tambourine Man. El folk-rock triunfa durante el verano. La tentación de subirse al carro de la moda debía ser fuerte. Después de todo, Dylan tiene las canciones que otros llevan al éxito. Solo le falta el planteamiento comercial: potenciar las melodías, arreglos pegadizos, limitar las canciones a tres minutos, quizá unas buenas armonías vocales. Nada que no se pueda conseguir poniéndose en manos del productor adecuado. Pero Bob Dylan no hace nada de eso.
El papel de Mike Bloomfield
Todavía en su retiro, Dylan contacta con Mike Bloomfield, guitarrista de la Paul Butterfield Blues Band. Bloomfied toca Blues, pero Dylan le dice “No quiero que toques nada de esa mierda a lo B.B.King, nada de ese pu*o blues. Quiero que toques algo distinto”2. La elección de Bloomfield no ha sido casual. En Bringing It All Back Home, Dylan ya ha contado con músicos de estudio que le han acompañado. Esta vez no le sirve cualquier guitarrista, quiere a Mike Bloomfield, un guitarrista de blues al que pide que no toque “ese pu*o blues”. ¿Tal vez Dylan quiere el feeling y la expresividad sin la rígida técnica del Blues?
Las sesiones: Al Kooper toca a pesar de Tom Wilson
El 15 de junio de 1965, Bloomfield y Dylan se presentan en los estudios de Columbia Records en Nueva York. El productor es Tom Wilson, y el grupo de acompañamiento está formado por músicos de estudio, algunos de los cuales ya participaron en Bringing It All Back Home. En aquella ocasión, la grabación fué rodada, lo cual sorprende teniendo en cuenta que mientras Dylan ha tocado solo se ha acostumbrado a cambiar el tempo, cortar compases por la mitad (o alargarlos a su gusto), saltarse acordes, etc. La sesión del 15 de junio resulta mucho más complicada: tras intentar sin éxito grabar en condiciones los temas Phantom Engineer y Sitting On A Barbed Wire Fence, acometen Like A Rolling Stone, sin conseguir tampoco una toma buena.
Al día siguiente, 16 de junio, desde el principio intentan Like A Rolling Stone. Los músicos presentes son Joseph Mack Jr. en el bajo, Bobby Gregg en la batería, Bruce Langhorne en la pandereta, Dylan y Bloomfield en las guitarras y Paul Griffin en el órgano. Pero al poco de iniciar la sesión, el productor Tom Wilson mueve a Griffin al piano. Aquí entra en escena Al Kooper, un joven guitarrista fan de Bob Dylan que había sido invitado por Wilson a presenciar la grabación. Presenciar, no participar. Pero la intención de Kooper era otra. De hecho, llegó temprano al estudio, con su guitarra, y se puso a tocar. Cuando llegó Mike Bloomfield, Kooper no tardó en comprender que no podía competir con él, de modo que se retiró a la cabina de control. Al quedar libre el órgano, y pese a no dominar el instrumento, Al Kooper se dirige a Wilson: “Tengo una parte estupenda para el órgano”. Wilson se lo toma a broma “Pero si tu no tocas el órgano” le dice. Pero Wilson tiene que ausentarse para atender una llamada telefónica, momento que aprovecha Kooper para ocupar el sitio del organista. Ya no hay marcha atrás. Kooper toca instintivamente, sus notas no son las de un frío músico de sesión. Carece de técnica, pero tiene la intuición suficiente para sacar del instrumento sonidos que agradan a Dylan, y que se convertirán en sello de identidad de este clásico, especialmente la línea melódica introducida por Kooper en los estribillos. Cuando Wilson vuelve al estudio, Kooper ya es el organista. “Sube ese órgano” le pide Dylan.
La única toma buena
En este contexto, Tom Wilson intenta obtener una toma buena, lo que no es tan fácil teniendo en cuenta la falta de ensayos y la anarquía de la sesión. Al Kooper la describe así : “No había partituras, todo era de oido. Y estaba completamente desorganizado, totalmente punk. Simplemente sucedió”.3 Como por arte de magia, la cuarta toma es la buena. Esta toma tiene una fuerza y una espontaneidad impresionantes. Suena como si la tocaran por primera vez porque, efectivamente, la tocan por primera vez. En realidad esta es la única toma completa, pues en todas las demás, anteriores y posteriores, el grupo no consigue completar la canción. Una escucha atenta nos revela que la toma, a pesar de su fuerza y espontaneidad, dista mucho de la perfección: Kooper entra tarde con el órgano en las primeras estrofas, y la batería resulta titubeante en ocasiones, especialmente al acabar los últimos estribillos, pues da la sensación de que llega el fín de la canción, pero este no llega (Tengamos en cuenta que Like A Rolling Stone dura algo más de 6 minutos y al no haber ensayos previos de la canción completa, ni partituras, los músicos tocan a ciegas). Dylan también comete alguna de sus habituales “agresiones” a la métrica: En la estrofa que acaba “You have no secrets to conceal”, Dylan corta el compás a medio y se adelanta al entrar al estribillo (pese a lo cual los músicos le siguen como pueden, adaptándose en fracciones de segundo y evitando que la toma se malogre). En cualquier caso, Dylan y compañía intentan en varias ocasiones una segunda toma buena sin éxito. Definitivamente, la toma 4 era la buena.
La sesión, además, ha dado otros frutos: Bob Dylan ha encontrado los dos pilares en los que basará su grupo de acompañamiento en el futuro inmediato: Al Kooper y Mike Bloomfield.
La batalla por el single de 6 minutos
Pero no todo el trabajo está hecho. Tras la accidentada grabación, toca el turno de la batalla interna en la discográfica Columbia. El departamento de A&R (Artistas y Repertorio) está encantado con el master y quiere publicarlo en single, pero el departamento de Marketing (que es quien decide a fin de cuentas) se niega a publicar un single que duplica los 3 minutos habituales de las radio-fórmulas de la época. Al final se llega a una solución de compromiso: Los seis minutos de Like A Rolling Stone ocuparán las dos caras de un single: tres minutos en cada cara.
Esta tropelía del departamento de Marketing de Columbia, sin embargo, no tarda en caer por su propio peso. Son muchas las emisoras de radio que pinchan una cara detrás de la otra, ofreciendo los 6 minutos completos. Finalmente, se publica un E.P. con la versión completa en la cara A y Gates Of Eden (extraida del L.P. previo Bringing It All Back Home) en la cara B. La versión completa también aparecerá en el siguiente álbum, Highway 61 Revisited.
Los efectos de Like A Rolling Stone no tardan en llegar. Son muchos los músicos contemporáneos que ven abrirse un nuevo horizonte para el pop (Frank Zappa, por ejemplo). Y es que en 1965, una canción de 6 minutos con letras y melodías de la altura de Dylan, y 2 líneas melódicas como las aportadas por Bloomfield y Kooper no era algo que se viera todos los días.
Para añadir un ingrediente más a la leyenda, Bob Dylan será abucheado durante la interpretación de Like A Rolling Stone en el festival folk de Newport, en julio, a los pocos días de publicarse el single. El Folk lo despide agriamente. El Rock ha ganado una estrella.
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Notas:
- La carrera de Joan Baez como cantante folk se inicia antes que la de Dylan, y la influencia de Baez contribuirá a hacer despegar la carrera de Dylan. Durante la estancia del marido de Joan Baez en prisión, Dylan y Baez mantuvieron una discreta relación sentimental. [↩ volver]
- ‘I don’t want you to play any of that B.B. King shit, none of that fu**ing blues,’ ” recalled Bloomfield (who died in 1981). “I want you to play something else.” Extraido de este artículo de la revista Rolling Stone [↩ volver]
- “There was no sheet music, it was totally by ear. And it was totally disorganized, totally punk. It just happened.” Extraido del artículo de la revista Rolling Stone [↩ volver]

